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La ondulación y la supercompensación de las cargas, principios tan “viejos” como vigentes, la no superposición y la no contraposición de las mismas, constituyen el principal antídoto para lograr rendimientos estables y futbolistas saludables. Pues vaya paradoja: en la era de la prevención y el control de la fatiga, convivimos con el índice lesivo más alto. La ciencia y el arte del entrenamiento están en el dominio de las cargas, de modo de garantizar procesos racionales y sistémicos. Y, en ese armado del collar, por más que tengamos cientos de perlas preciosas de diferentes colores y tamaños —los contenidos—, en la propia combinación de ellas está el equilibrio y la armonía. Es nuestro concepto de metodología, a sabiendas de que partimos siempre de la premisa: desde la fisiología hacia la tecnología, y nunca a la inversa. A partir de dicha contextualización, en una mirada histórica y, al mismo tiempo, reflexiva, se plantea la necesidad de volver a valorizar, en un deporte aeróbico-aláctico casi por excelencia, el objetivo energético de la potencia aeróbica y, en especial, sus respectivas capacidades, nuestras aliadas en el tiempo de la eficiencia metabólica, todo en detrimento del metabolismo glucolítico. Esto debería enfatizarse desde el preciso momento en el cual muchos consideraron como “calidad de entrenamiento” solo aquellos esfuerzos de alta intensidad En ese mismo hilo conductor, más cercanas en el tiempo, las variables cinemáticas y locomotoras ganaron máximo protagonismo, con la particularidad de que se han circunscripto a umbrales absolutos y no a umbrales relativos, a falta de evaluaciones para la individualización y, por defecto, a una simple estandarización. Se requiere acercarse, más que nunca, a la carga interna, desestimada o abandonada casi por completo, así como hacer una revisión o replanteo de la carga externa, para que los números de unos no se vuelvan los números de otros, y viceversa. Por todo lo antedicho, la intención durante la creación del material siempre fue que las zonas de entrenamiento —las otrora áreas funcionales— estén entrelazadas con las propias franjas de velocidad y vinculadas estrechamente a las diferentes fases y momentos del juego, como piezas de un mismo puzle. Con el deseo de que la teoría sea de transferencia directa a la práctica y, al mismo tiempo, la práctica no sea la crítica de toda la teoría. Este es uno de los desafíos: que ambas sean dos caras de una misma moneda. Es cuando la evidencia empírica se vuelve casi incontrastable.
Autores, Alfredo Jarodich y Diego Matteo Prólogo, Alejandro Kohan Prólogo, José María Villalón Introducción Modelo metabólico metodológico Hacia la construcción de un modelo. Modelo Integral El proceso fisiológico Mecanismos de producción de energía Nuestra propuesta Creación de un método Orientación de las cargas Modelo metabólico metodológico Metabolismos y predominancia en el fútbol Diferenciación e interrelación de los sistemas y objetivos energéticos en nuestro modelo Clasificación del fútbol como deporte Realidad metabólica del juego Estrategias en el armado de la metodología Escala cuantitativa de los espacios reducidos – aeróbico + láctico Escala cuantitativa de los duelos y transiciones – aláctico + láctico Ejemplos de contenidos prácticos Planificación Plan de vuelo Características prácticas del modelo Periodos vs. Métodos y relaciones porcentuales Microciclo Competitivo Objetivo neuromuscular . Objetivo metabólico funcional Manifestaciones de la fuerza Patrones de movimiento Extracto de la obra Anexo .